Gremios Medievales

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Los gremios o asociaciones de trabajo, las introdujeron en Barcelona los romanos, cuando empezaron a construir su ciudad. Necesitaban manos para trabajar y en conjunto se producía mejor que en solitario. Los gremios acabaron desapareciendo con la revolución industrial, que prevalecía el número, el rendimiento y la velocidad antes que el buen hacer. Casi 2000 años de gremios en la ciudad.

En la Edad Media hubo su máximo esplendor y su número máximo, entre ellas había unas cuantas con unas curiosas normas.

  • Poceros: solían aprovechar su trabajo para construir en el interior de los pozos habitáculños u hornacinas donde esconder personas en caso de persecución o bienes susceptibles de ser codiciados. Se basaba en la confianza del cliente hacia el pocero.
  • Bastaixos de Capçana (mozos de cuerda), registraba en sus ordenanzas algunos apartados como que sus miembros debían ser hijos de Barcelona, estar casados un mínimo de 30 meses y convivir con su esposa. No podían beber bebidas alcohólicas. Dos ancianos vigilaban que se cumplieran estos requisitos.
  • Cocheros: Se requería castidad. Los cocheros debían tomas damas en sus brazos, para facilitarles el descenso del vehículo. Se dice, incluso, que hubo una época que se exigía a los cocheros que fueran castrados.

La muralla de Barcelona estaba defendida en cada tramo por un gremio concreto, y durante 1714 una unidad móvil -‘La Coronela’- compuesta por afiliados a varios gremios.

Los vidrieros y escultores se reunían en la calle Trinidad, para ir a combatir, los blanqueadores eran llamados ‘leones de la Ribera’, donde residían, y eran el tronco central de la Coronela. Los pasamaneros, notarios y tenderos, defendían la muralla del mar. Los estudiantes montaron guardia y lucharon en el Portal de Santa Madrona.

En la guerra de los Segadores, la ciudad se dividió en quarters: Drassanes, Sant Antoni y los baluartes de Llevant, Ponent y Migdia. Cada sector también lo defendió un gremio. Ramblas, por notarios y candeleros; peleteros, sastres, apotecarios y drogueros defendieron entre Santa Madrona y Santa Mónica. Herreros en el Portal de sant Daniel, que abría la muralla al barrio de La Ribera. Cerrajeros en el baluarte de Sant Francesc abierto al mar. Los tejedores de lino en la Plaza Sant Miquel, para acudir donde hiciera falta de apoyo. Colchoneros y percheros defendieron el baluarte de Sant Pau. Los hortelanos en el portal Nou, y otros dos gremios relacionados con la agricultura, los ‘garbellaires’ en la garita de San Onofre y los ‘paraires’ en la de San Pedro.

Habían un buen puñado de gremios relacionados con las armas: espaderos, dagueros, coraceros, cañoneros…

 
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