Plaza de Toros de la Barceloneta

La plaza de toros de la Barceloneta, en el barrio de Ginebra, el sector que se llamó Torín. Fue inaugurada el 26 de junio de 1834. La parte de arriba de la plaza se hizo de madera, para poderse desmontar, si era necesario, ya que cogía la línea de tiro de la ciudadela. En 1887 fue reformada por Ignasi Fontseré i Doménech, al sustituir la madera por hierro y piedra. Costó 250.000 pesetas y cabían 13.000 personas, el diámetro del ruedo era de 54,86 metros.

El 25 de julio de 1835, los partidarios de la reina Isabel II, hija de Fernando VII, celebraron una corrida extraordinaria. En el momento de torear el último toro, el público saltó a la arena y lo mató a cuchillazos. Lo arrastró hasta la calle, y se convirtió en un escándalo formidable. Pretexto de una revuelta que hizo que se asesinaran los frailes dominicos del convento de Santa Caterina y el edifico incendiado. Muchos conventos de la ciudad fueron saqueados e incendiados. Por este motivo se prohibió hasta 1841 las corridas de toros en Barcelona.

En 1900 se construyó en la plaza España, las Arenas (y posteriormente la Monumental en el Paseo de Carlos I, ahora calle Marina) haciendo que esta aplaza perdiera importancia y se cerrara. Posteriormente Catalana de Gas adquirió 12.000 metros cuadrados en 1934 y 1.700 que quedaban en 1954, para hacer la fabrica de Catalana de Gas.

Ahora Barcelona está declarada antitaurina. Las Arenas ahora es un centro comercial, y la Monumental sirve para conciertos, espectáculos y circo.

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