La espada de la Catedral

En Barcelona se conserva una de las espadas más bellas del mundo.

La espada de Barcelona se encuentra en el tesoro de la catedral, no en el pequeño museo con acceso por el claustro, sino entre las esplendorosas custodias y báculos, junto a los cálices, códices y arquillas, al lado de la espléndida silla gótica de plata dorada del rey Martín y de la tan restaurada corona del mismo monarca.

Perteneció a Pedro, (1429-1466) condestable de Portugal, que reinó efímeramente en Cataluña, como resultado de sus propios problemas aventurosa existencia, y como resultado también de la contienda de los catalanes con Juan II de Aragón.

Está dorada en su totalidad por el peligroso procedimiento del dorado al fuego, que hoy no se practica y que es el único que admite el hierro directamente. La empuñadura está labrada con primoroso trabajo de tipo floral, muy intenso y estilizado. El pomo en forma de pera tiene un arrollamiento helicoidal que armoniza con el de paso mucho más fino de los brazos del arriaz. Estos brazos se curvan hacia arriba, en lugar de hacerlo hacia abajo, que es la estructura más normal y corriente. No se trata de una colocación al revés, debida a un montaje equivocado, pues el escudete de la parte central de la guarda está perfectamente colocado con el vértice sobre el recazo.

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