Ohtel Sant Salvador

Ohtel Sant Salvador: La luz al final del túnel.

Ya sé que es un tópico, pero ésta es la luz que hay al final de la planta 3 del Ohtel Sant Salvador.

Cuando busqué en una conocida página de promociones hoteleras y vacacionales, me costó mucho encontrar hoteles abiertos. Sí hay, pero hay abierto pocos, al final me decidí hacer turismo local y me fui a la Costa Dorada.

No estaba seguro de nada. Ni de si podríamos acabar yendo, así que cogí un hotel con un muy buen precio, básicamente para descansar. No quería ni viajes largos, ni ir de aquí para allá. De la habitación, a la piscina, la playa y a comer. Poco, muy poco más buscaba yo este año.

Piscina de adultos

Así que fui a parar a Sant Salvador. La página ponía que es de Comarruga o Coma-ruga como se escribe por allí. Al final pensaba que era una población propia pero mirando la página de la Generalitat, dice que es un barrio de El Vendrell (Instagram también).

No me importa la localidad, es la Costa Daurada, Tarragona. básicamente recorre toda su costa de la provincia. Salou, Cambrils, Tarragona capital, Torredembarra o san Carles de la Ràpita son localidades muy conocidas, y Port Aventura, Aqualeon o Aquopolis (quizás las más conocidas)  entre otras muchas atracciones.

Desde Barcelona hay dos formas de ir (en coche): por la C-32 de pago o por la C-31, y también en tren. Está justo en medio entre El Vendrell y Comarruga.

Desde mi habitación

La C-32 tiene dos peajes, Las costas de Garraf de 6,94 € y el Cubelles que es para evitar pasar todos los pueblos de la zona que vale 4,14. Saliendo por la Ronde de Dalt B-20 en menos de 50 minutos llegas a velocidad normal de 80 en la Ronda y 120 en la autopista.

¡Qué triste! Toda el ala cerrada.

La c-31 pasa por las Costas del Garraf, al pasar Castelldefels,  un buen trecho de curvas, muy concurridas por ciclistas y camiones. Es imposible adelantar un coche o camión y a veces cuesta mucho adelantar a los ciclistas. Hasta llegar a Sitges y vuelves a entrar en trozo en la C-32.

Ohtel Sant Salvador

Allí decides si sigues por la autopista o por la C-31 que pasa por los pueblos, Cubelles, Cunit, Calafell… con muchos semáforos, rotondas y zonas urbanas.

Lo normal es tardar cerca de hora y media, con suerte 75 minutos, y con mala suerte, dependiendo de los ciclistas en las curvas, la gente que se desplace entre los pueblos puedes llegar a tardar 2 horas.

Decide tú la prisa que tengas o el dinero que quieras gastarte.

El hotel no tiene parking propio. Fin de semana muy complicado aparcar, días laborables,  fácil. Es zona de segundas residencias y la población se multiplica con estas temperaturas.

A 200 metros de la playa y a 150 metros del Museo Casa de Pau Casals. La playa os hablo mañana. Hoy toca el hotel.

Antes de ir llamé y me aseguré de que estaba operativo el Ohtel. Todo al 100 x 100.

Se ha de agradecer lo bien que se han portado. Aunque no hubiera gente, han cumplido su programación de animación. Cogimos pensión completa y bastante bien. Siempre te hacen delante tuyo una carne o un pescado a la plancha. A tu gusto.

El resto buffet típico de hotel, pero la tarta de chocolate que tienen, a mi mujer y mi hija les traía locas y el arroz con leche. A mi el arroz variado que hacían. Van sacando paelleras a medida que se acaban. El arroz con alcachofas excelente entre otros. El desayuno bastante completo, te hacen tortillas y bikinis al momento delante de ti.

Todo el mundo lleva la máscara cuando se levanta de la mesa a coger comida, al desplazarse, al ir a la piscina… todo muy correcto y sin peligro alguno. Tarragona no tiene brotes de COVID. No os lo penséis, disfrutaréis un montón.

Una piscina infantil muy divertida. Se lo pasan bomba

Los precios muy razonables en el comedor. Una botella de vino tinto de la casa 8 euros, dos y pico refrescos… y en el bar también. Tienen un granizado azul, que aún no sé de qué es, pero está muy rico y el de fresa.

Es de agradecer lo bien que nos han tratado todo el personal, desde el servicio de habitaciones hasta los camareros o en recepción.

Mi familia y yo hemos disfrutado mucho. Lástima del Covid, pero aún así vale mucho la pena.

Ohtel Sant Salvador

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